¿Qué es?

Hoy en día el sistema de calefacción más extendido en nuestros hogares es el sistema de calefacción por radiadores. Sin embargo, cada día se va introduciendo con más fuerza el sistema de calefacción por suelo radiante.

Este sistema, por sus grandes ventajas, se utiliza ya masivamente en toda Europa. No es casualidad que en los países con más alta tecnología en la construcción como Alemania y Suiza más del 50% de las construcciones estén ya calefactadas con suelo radiante.

La calefacción por suelo radiante consiste en una tubería empotrada en la capa de mortero que discurre bajo toda la superficie del local a calefactar. Esa tubería conduce agua caliente (a una temperatura baja en relación con otros sistemas de calefacción) producida generalmente por una caldera. El agua transmite el calor al suelo a través de la tubería y el suelo, a su vez, transmite el calor al ambiente del edificio.

Podemos decir que hoy redescubrimos los beneficios del suelo radiante. Lejos de ser una novedad, ya en el siglo XII antes de Cristo se usaban sistemas similares aunque menos sofisticados.

En la Edad Media se utilizaba en el Sur de Europa un sistema de suelo radiante rudimentario que consistía en hacer circular aire y gases calientes por unos conductos situados bajo el pavimento. Esos gases emanaban de un hogar situado más abajo que el suelo. Generalmente se utilizaba la paja como combustible. El sistema dispensaba un bienestar tal que la gente que lo disfrutaba decía que “estaba en la gloria”. Ahora podemos entender por qué este sistema se llamaba “las glorias”.

La aparición de las tuberías de polietileno reticulado (PEX) ha revolucionado el mundo del suelo radiante (como también el mundo de la calefacción en general y de la fontanería).

Gracias a esas tuberías plásticas se ha reducido notablemente el tiempo de montaje optimizando a su vez la calidad y el rendimiento de la instalación. Hoy en día no es concebible una calefacción por suelo radiante que no utilice tuberías plásticas, dadas sus grandes ventajas, tanto técnicas como económicas, respecto a las tuberías metálicas.

¿Cómo funciona?

En numerosas ocasiones, hemos escuchado lo siguiente: “en invierno pies calientes y cabeza fría”. Pues, simplemente con esta frase, se puede comprender que la calefacción por suelo radiante es signo de confort, ya que la temperatura del aire a la altura de los pies es ligeramente superior a la temperatura del aire a la altura de la cabeza.

La explicación de cómo funciona el suelo radiante, es muy sencilla. Consiste en una red de tubos de polietileno reticulado o polibutileno, que se instalan debajo del pavimento y de una capa de mortero autonivelante, por donde circula agua caliente a una temperatura de entre 30ºC y 45ºC. Remarcamos estas temperaturas, ya que se trata del sistema de calefacción que emplea la temperatura de impulsión de agua más baja.

Gracias a esto, se consigue que el calor generado por el suelo radiante circule desde los pies a la cabeza, y no al revés como en el tradicional sistema de radiadores.

¿Qué ventajas tiene?

Veamos de forma esquemática, cuáles son las razones por las que un sistema de calefacción por suelo radiante es eficiente, tanto desde el punto de vista económico como de confort:

  • Emplea una temperatura de impulsión de agua muy baja (30-45ºC) con respecto a los sistemas tradicionales de radiadores (80-85ºC).
  • Al tratarse de un sistema de baja temperatura, se consiguen grandes ahorros combinándolo con sistemas de generación de calor eficientes como la aerotermia, la geotermia, calderas de baja temperatura o condensación, y energía solar térmica.
  • Con un sistema de bomba de calor, se puede utilizar como suelo refrescante en verano.
  • Menores pérdidas en las conducciones al trabajar con temperaturas más próximas a la temperatura ambiente.
  • Respeto por el medio ambiente, debido a su bajo consumo.
  • El suelo radiante que proporciona un gran confort a los usuarios, al eliminarse por completo las molestias ocasionadas por los demás sistemas de climatización (corrientes de aire, estratificación. sequedad, etc).
  • Como hemos visto anteriormente, el sistema de calefacción por suelo radiante, es uno de los mejores sistemas de climatización existentes en el mercado, pero es conveniente tener en cuenta algunas consideraciones:
  • En combinación con sistemas de calor eficientes, requiere de una inversión inicial superior, con respecto a otros sistemas de calefacción (como radiadores), pero con retornos de la inversión a corto plazo.
  • Es un sistema adecuado para trabajar de forma continua, y por tanto, en inmuebles con una ocupación horaria alta, ya que son sistemas con una elevada inercia térmica, es decir, que no es conveniente en lugares en los que se preve apagar y encender la caldera todos los días.
  • Necesita alturas de recrecido importantes, por lo que no es posible instalarla en todos los casos. Para ello es necesario realizar un estudio previo para su adecuación, tanto en obra nueva como en rehabilitación.
Suelo radiante